La realidad se desnuda en la exposición de World Press Photo

Sorpresa, dolor, tristeza, esperanza. Cada fotografía expuesta en los pasillos del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) consigue rascar la coraza del espectador y producir en él una sensación de proximidad a la noticia. Y es que la World Press Photo llega a la capital para traer, de nuevo, pequeños fragmentos de la realidad que permanecen ocultos a los ojos del ciudadano medio.

Orphaned Rhino, por Ami Vitale.

Orphaned Rhino, por Ami Vitale.

Dentro de una sociedad insensibilizada por la sobreabundancia informativa, la mejor herramienta para conseguir comunicar los hechos, con toda su crudeza y en toda su intensidad, es la fotografía. De la misma manera que un profesional de la información filtra, contrasta y explica una realidad a través de un texto periodístico, un fotoperiodista escoge el momento y la forma de capturarlo para transmitir, de la forma más veraz posible ese instante. Solo así se estará dando a conocer con toda su complejidad. Como diría el escritor Milan Kundera, “La memoria no guarda películas, guarda fotografías.” Y esta es una de las razones por las que este medio se mantiene intacto con los avances de la tecnología.

Kitchen Table, por Sergei IInitsky.

Kitchen Table, por Sergei IInitsky.

La exposición, que sigue abierta al público hasta el día 12 de octubre, permite acceder al lado más humano del periodismo. Ya sea revindicando la libertad sexual, como en el caso de la fotogafía ganadora, Jon and Alex, de Mads Nissen; o poniendo los ojos en Sierra Leona a través del objetivo de Pete Muller, donde 2.758 personas han muerto a causa del Ébola, las noticias que durante el año han aparecido como datos abstractos se convierten en imágenes. En realidades. En sentimientos.

Ebola in Sierra Leone, por Pete Muller.

Ebola in Sierra Leone, por Pete Muller.

Extractos de la realidad que, de otra manera, quedarían ocultos. Como la crítica situación medioambiental en la que se encuentra China, donde cada vez son más los bebés que sufren los efectos de la contaminación sin que sus padres puedan hacer frente a los gastos sanitarios. O la explotación animal que se lleva a cabo en los zoos de este país.

Development and Pollution, por Lu Guang.

Development and Pollution, por Lu Guang.

Aunque también hay espacio para la naturaleza, representada por autores como Christian Ziegler, o el deporte, donde destaca Sergei Ilnitsky, que consigue plasmar, desmaterializar, el movimiento de los esquiadores, consiguiendo un armónico y llamativo resultado que solo la fotografía es capaz de capturar. En definitiva, una exposición que ofrece una colección de momentos y miradas que han formado parte de este año, desde distintos rincones del planeta, y que de una manera u otra están conectadas con nosotros. Aunque no lo hayamos podido ver.

Conquering Speed, por Sergei IInitsky.

Conquering Speed, por Sergei IInitsky.

DATOS ÚTILES

Calle Hortaleza 63, Madrid
Teléfono:91 595 15 05
Precio de Entrada 4€ // 2€ para desempleados
Exposición abierta hasta el 12 de octubre

Galiana Legorburu

El cine, el corazón de Magnum

Imagen

La intimidad de los rodajes quedó descubierta ante los ojos curiosos de Magnum, que descubrió en el cine una realidad tan desconocida como intrigante. Todo nació, como surge casi todo acto humano, de una relación. La relación entre Robert Capa y la actriz Ingrid Bergman. El fotórreportero se adentró en una guerra peligrosa, ya que la desconocía por completo. Esta era la guerra de los focos, la cámara y la acción. Siguiendo a su amante al rodaje de Encadenados, de Alfred Hitchcock, nació lo que sería a partir de ese momento la unión de Magnum con el cine.

El 1 de abril en la Sala Canal de Isabel II de Madrid se inaugura La cámara indiscreta. Tesoros cinematográficos de Magnum Photos. En ella se podrá disfrutar de las más de cien imágenes que representan ese estrecho vínculo entre cine y fotografía, dos artes que se irán distanciando con los años.

“La relación de Magnum con el cine siempre fue una relación muy natural”, asegura la directora de exposiciones de Magnum en París y encargada de la selección que se estrena en madrid. En este sentido, hay que dejar en evidencia la diferencia que existe entre esa unión y la que existía antes de ella, que podría denorminarse matrimonio de conveniencia si atendemos a sus fines publicitarios. Pero si buscamos el verdadero motivo por el cual fue posible dicha simbiosis, no es más que como hemos dicho, las relaciones personales entre fotógrafos y actores. Esta fue la principal razon por la cual cuando el cine de Hollywood comenzó a aislar a sus estrellas, esta magio se perdió en el pasado.

La película que marca la historia de Magnum en el universo del cine es, sin duda, Vidas rebledes, de Huston. Este drama escrito por Arthur Miller, tuvo como peculiaridad la petición al director de de Magnum por parte del productor, Frank E. Taylor, de que se encargase de suminisrar el material fotográfico a las revistas evitando problemas oleadas de paparazis. De esta forma, Magnum envió a nueve de sus mejores fotógrafos para que consiguiesen transmitir toda aquella amalgama de emociones y sentimientos que inundaba el rodaje. Cada uno aportaba su pequeño universo, su visión de lo que ocurría tanto dentro como fuera de los escenarios, pues las imágenes crecían y evolucionaban con los actores. Desde la luminosidad y fuerza de los primeros momentos, con una Marilyn Monroe que se comía las cámaras con una mirada, hasta el final más triste y nostálgico de una Marilyn debilitada y un Clark Gable que moriría víctima de un infarto poco después.

Cornell Capa, Henri Cartier-Bresson, Ernest Haas o Inge Morath entre otros, supieron retratar con detalle todo ese mundo hasta entonces opaco para los que vivían la gran pantalla desde la butaca. Los actores se vuelven más humanos en las fotografías, como ocurre con la fuerza de la actriz Elisabeth Taylor que capta Burt Glinn, y también los lugares más corrientes como Castilla consiguen sacar a la luz toda su belleza e inmensidad con fotografías como la de Nicolas Tikhomiroff. Todo esto en una exposición que se mantendrá abierta al público del día 2 de abril al 27 de julio en la Sala Canal de Isabel II de Madrid, en la calle Santa Engracia 25.

Galiana Legorburu

Fotografía sin verdad

Desde que, como parte inherente a la comunicación apareciera la primera fotografía, el poder de aportar testimonio de la realidad de este nuevo invento ha sido evidente. No obstante, a lo largo de la historia se han ido conociendo imágenes que ofrecían una realidad distinta a lo que había acontecido y que, por error o de manera deliberada, confundían al lector y difundían una mentira.

En Fotografía sin verdad. El poder de la mentira, libro y exposición fotográfica, en un guiño a las tesis planteadas en el conocido libro de Fontcuberta con el impactante título de El beso de Judas (Fontcuberta, Joan. El beso de Judas. Fotografía y verdad. Barcelona: Gustavo Gili, 1997), los autores Diego y Daniel Caballo, profesores de fotografía de la Universidad CEU San Pablo y periodistas de la Agencia EFE, nos regalan un trabajo de años de dedicación y, en gran medida, resultado del trabajo de investigación que les llevo a la realización de sus respectivas tesis doctorales.

Como señalan los autores en la introducción al libro, este trabajo pretende “…demostrar que la manipulación va ligada al nacimiento de la fotografía, pero que en la actualidad, y debido a la implantación de la imagen digital en el ámbito periodístico y en todos sus campos, los casos de deformación de la realidad han aumentado, ya que los procesos técnicos se han simplificado ostensiblemente a la hora de realizarlas.”

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